Análisis | Luigi’s Mansion

Si recibimos un correo electrónico donde nos informan que hemos ganado una casa, la primera reacción sería la de mover el mensaje a la carpeta de spam. Pero en este caso es a Luigi a quien le ha llegado un mensaje donde le notifican que ha sido premiado con una gran mansión.

Lejos de desconfiar, cita a Mario en la casa para verla juntos. Al llegar allí, Luigi descubre que la casa está llena de fantasmas, y además Mario ha desaparecido. Por suerte, se encuentra con el Profesor Fesor que le prestará su ayuda y algunos inventos para encontrar a su hermano.

¡¡¡Más de 10 años!!!

Este es el punto de partida de Luigi’s Mansion, un juego de aventuras con un personaje protagonista atípico (creo recordar que la última vez que Luigi le dedicaron por completo un juego fue en aquel lejano y extraño Mario is Missing).

Luigi cuenta con dos armas básicas para sobrevivir en la casa, la linterna y la aspiradora, con la que absorberemos a los fantasmas. Mientras toda la casa se mantiene en penumbra debemos ir iluminando las distintas habitaciones para descubrir fantasmas y proceder a aspirarlos.

Gráficamente el disco ha aguantado el paso de los años peor de lo que se esperaba. No en vano, fue uno de los juegos de lanzamiento de la Gamecube, con lo que lastra una poligonización más baja que la media de los títulos de la consola. En la otra cara de la moneda nos sorprende en cuanto a iluminación e interacción con los escenarios. La Gamecube mostraba unos efectos de iluminación nunca vistos y la linterna hace uso apropiado de ellos: sombras en tiempo real, transparencias y nuevos shaders que sacaban a relucir el recien estrenado hard. La potencia de la máquina también nos permite que cualquier objeto de cada habitación (que no eran pocos) reaccionaran al ser chupados con la aspiradora. Es divertidísimo succionar cortinas y manteles, abrir cajones y armarios, apagar velas y mil opciones más mientras nos movemos por la casa.

El diseño de los fantasmas está repleto de carisma, imaginación y calidad, tal como Nintendo nos tiene acostumbrado en casi todos sus juegos. Cada uno de ellos es diferente al resto. Nos encontraremos desde el típico Boo hasta entes monstruosos.

Chupa chupa, que yo te aviso

La música ambienta de un modo genial nuestra travesía, dando miedo, tensión o risa cuando tiene que darlo. Las melodías fueron compuestas por el mítico Kazumi Totaka y por Shinobu Tanaka y son perfectamente tarareables (que se lo pregunten a Luigi si lo son).

A pesar de que, en cierto modo, es un juego más bien corto, es una aventura intensa y variada que disfrutaremos de principio a fin. Un juego fresco y diferente a lo que la gran N nos tiene acostumbrados y más en cuestión de títulos de nuestros fontaneros.

A título personal, este juego siempre me pareció una videoaventura clásica de las que disfruté tanto en el Spectrum (Three Weeks in Paradise, Spirits, Knight Lore, Saboteur…) puesta en un juego actual. Por ese motivo y otros, este es uno de los discos que estará para mi entre los mejores juegos de cube y de cualquier otro sistema. No os sorprenderá si os digo que estoy esperando con ansias la segunda parte anunciada para 3DS. Mientras tanto haré tiempo volviéndomelo a pasar.

avatarLa opinión de Sito

Así como para mi amigo Enkor fue uno de los primeros juegos de su GameCube, para mí, curiosamente, fue uno de los últimos. ¿Los motivos? Pues no sabría decíroslo. El caso es que me puse con él ya teniendo la Wii incluso. Con eso os hacéis una idea de lo que tardé. No se por qué. Pero así fue. Luigi siempre me ha parecido más carismático y gracioso que Mario. Y creo que cualquiera estará de acuerdo conmigo. Mario tiene una personalidad plana, pero Luigi es cobarde y gracioso, llorón, gandul o incluso todo lo contrario si la ocasión lo necesita. Sin embargo, debido a la atípica naturaleza de su juego, no sentí la suficiente atracción al principio para probarlo.

El caso es que finalmente lo hice, y al juego no se le puede poner ninguna pega. Fue el primero de la consola, y destacaba sobre todo por los efectos de luz, como ya apuntaba Enkor. Las situaciones son muy graciosas y cómicas, y Luigi siempre consigue ser el centro de atención. Normalmente en otros videojuegos te fijas en el resto de personajes y no demasiado en el tuyo propio, pero aquí Luigi consigue que te fijes casi siempre en él, porque seguramente esté haciendo algo gracioso dejándose llevar por su aparente cobardía.

Realmente el juego es un clásico, y me arrepiento de no haberlo jugado con la Cube recién comprada, porque me habría impresionado mucho mas, y era una época en la que tenia mas tiempo para disfrutar tranquilamente de los juegos. Es por ello que yo también estoy deseando que se lance su segunda parte para 3DS e ir como loco a comprarla.

Termino esta opinión lanzando una pregunta al aire: ¿¿Por qué en este juego Martinet le puso a Luigi la voz de Mario??