La casa del terror

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Hace ya algún tiempo que publicamos el podcast dedicado a los juegos de terror, en el que quedó meridianamente claro que no soy de los que se asustan fácilmente…o sí, ya no me acuerdo, pero lo importante es que, si hubiésemos grabado unos meses más tarde, aquello seguro que se hubiese convertido en un monográfico sobre “algo” espeluznante aparecido este verano bajo el pseudónimo de P.T. para la PS4

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Un pasillo normal de una casa en la que algo no va nada, pero nada bien. Vista en primera persona, densa oscuridad penetrada tímidamente por el tenue haz de una linterna, un extraño desorden que no adelanta nada bueno, sombras fugaces que juegan con tu psique alterada y tus nervios a flor de piel, sonidos escalofriantes que llegas a sentir susurrándote mientras se te eriza hasta el último pelo de tu cuerpo, manchas inquietantes de fluidos, mensajes desesperados en las paredes,… algo marcha tremendamente mal, y cuando presencias por primera vez las espeluznantes apariciones, la tensión se desata, el corazón se desboca y el infarto es inevitable.

Días después sales del hospital con la congoja aún en el cuerpo, y todavía medio sedado, tratas de relajarte y te acuestas en tu cama hasta que, a las 6.00 a.m., vuelve a sonar el despertador para ir a trabajar. Todo está oscuro, pero justo cuando vas a encender la luz recuerdas que tu mujer y tu hija siguen durmiendo, así que aprovechas el brillo cegador que desprende la pantalla de tu móvil, te aseguras de no llamar al kiwi por error, y te pones a rebuscar por los cajones un par de calcetines que sean medianamente similares y unos calzoncillos limpios.

Entonces empiezas a darte cuenta de que, en la penumbra, los recodos de tu propio hogar se parecen alarmantemente a los del pasillo de aquella horrible casa y demasiado tarde comprendes que la pesadilla se repite; el bucle ha comenzado una vez más…y mientras me acuerdo de toda la santa familia de mi cuñado, cierro cuidadosamente la puerta del dormitorio y enciendo hasta la última luz de mi casa preguntándome si alguna vez podré volver a levantarme de madrugada para atracar silenciosamente la nevera o simplemente para aliviar mi vejiga en la oscuridad…gracias cuñadete, gracias Del Toro y gracias Kojima!