Análisis | Humphrey

Un saludo a todos los fans de Pixelacos que cada día vamos siendo más numerosos. Hoy me he levantado un poco nostálgica, así que me ha venido a la memoria un juego para Amstrad de mis años mozos. Bueno, no sé si sólo salió para Amstrad o también para Spectrum, Commodore..., eso lo podrán confirmar los eruditos en la materia, osea, el resto de bloggers que escribís y comentáis de forma tan sesuda. Yo lo jugué en el Amstrad CPC464 en fósforo verde. Me refiero a Humphrey, un juego de plataformas de Zigurat, una compañía española, en el que un muñeco con gabardina, bastante parecido a Humphrey Bogart (de ahí el nombre, me imagino), iba rellenando casillas por multitud de escenarios y enfrentándose a los más variopintos enemigos. Cada fase constaba de un número de casillas que el personaje tenía que ir marcando al pasar sobre ellas, y al hacerlo cambiaban de color. Pasabas de fase cuando pintabas todas las casillas. Para complicarlo un poco más, por el escenario se desplazaban también otros personajes que o se movían de un lado a otro siguiendo un mismo patrón o variaban la velocidad si te acercabas o te perseguían, y con colocarse en la misma casilla que Humphrey "sayonara baby", una vida menos y a volver a empezar la fase. A veces tenías que repetir tanto la fase que acabas aprendiéndote de memoria todos los movimientos, vamos, más o menos como en otros muchos otros juegos de la época cuando todavía no habían inventado lo de guardar partida. Para evitar a los enemigos había que esquivarlos moviéndote de arriba a abajo y de derecha a izquierda y saltando sobre ellos, pero a menudo sobrevolaba una mosca (o varias) que si te pillaban cerca mientras saltabas te mataban también. En cuanto a los gráficos, a mí me parecieron muy buenos comparándolos con los de otros juegos de la época. Pero como lo veía todo en verde, a veces no se apreciaba si la casilla ya estaba marcada y era un rollo cuando te decía que sólo te quedaba una para completar la fase y te tenías que recorrer todo el escenario para ver cuál te faltaba. Un truquillo era darle mucho contraste a los tonos de verde y así se veía mejor. La música sólo sonaba durante el menú, por lo que aunque era muy machacona se podía soportar. Durante el juego sólo sonaban los efectos sonoros. Y sobre la curva de dificultad, creo recordar que a medida que avanzabas en las fases te salían más enemigos, pero también tenías elementos para conseguir vidas extras, para teletransportarte de una zona a otra de la fase... Lo mejor eran los iconos para conseguir inmunidad temporal: un vaso por un lado y una botella por otro, vamos, ¡cubatazo pal Humphrey! A mí desde luego me trae muy buenos recuerdos y no hace mucho lo volví a rejugar con un emulador en la pantalla del TV, y me dije "ostras, que se ve en color!!!!", pero no se parecían a como yo me los imaginaba de pequeña en mi cinta de cassette piratona con su carátula fotocopiada en blanco y negro que yo coloreaba con mis rotuladores Carioca. [caption id="attachment_2899" align="aligncenter" width="320"] Una muestra de mis "inaptitudes" artísticas. Jeje.[/caption]